Si has seguido nuestras lecciones anteriores para aprender snowboard, a estas alturas de la película ya te sientes verdaderamente a gusto sobre tu tabla. Seguramente estés pensando en comprar una tabla de snowboard pensada para realizar descensos a gran velocidad y para hacer estéticos carveos o quizás ya se te está pasando por la cabeza irte a un snowpark o a un halfpipe.
Pues bien, si tu idea es irte al snowpark o al halfpipe, bórratela de la cabeza. Será necesario saber girar realmente bien para poder, durante un giro, imprimir una mayor energía y velocidad al cantear con tu tabla con gran precisión. De este modo, tus primeras incursiones en el park serán más seguras, más exitosas y, por qué no decirlo, menos vergonzosas…
El carving es la evolución natural y el perfeccionamiento de la curva básica del snowboard.
En nuestra sección de tablas de snowboard te indicábamos que una tabla de snow está hecha para hacer carving. Si la presión está aplicada por igual desde ambos pies sobre el canto en contacto con la nieve, la tabla dibuja un círculo con ese canto.
El terreno ideal para practicar carving es una zona ancha con una pendiente media, sin obstáculos ni esquiadores. Para realizarlo correctamente hay que tener claro cuál es el objetivo del carving: recorrer toda la curva sobre el canto de la tabla, sin perder jamás la adherencia sobre la nieve y evitando derrapar a toda costa.
Hay muchos factores que intervienen a la hora de ejecutar un carve. Realizar un carving completo consiste en una combinación de técnica y de sensaciones. Tienes que ser capaz de sentir toda la extensión del canto de la tabla y saber cuándo poner presión en ciertas partes del canto. Los carves del lado del talón siempre parecen más fáciles al principio, así que puedes comenzar con los de este tipo.
Para realizar un carve de talón la idea es agachar el cuerpo antes de iniciar el carve para poder extenderte cuando sea necesario durante el giro. Los talones se utilizan para ejercer presión sobre el canto de la tabla, aumentándola poco a poco a medida que realizas la curva hasta el punto de máxima pendiente del giro. Después de este punto debes reducir un poco la presión sobre el canto para poder mantener el carve y evitar derrapar o quedarte trabado, completando así con éxito el resto del giro.
Sólo la práctica te enseñará cuando ejercer más o menos presión sobre el canto de tu tabla, cuál es el movimiento adecuado de tobillos, rodillas y caderas... todo te lo dará la práctica y, cuanto más experimentes más sensaciones tendrás registradas en tu cabeza.
Fíjate en este vídeo en cámara lenta de un carving perfecto con una inclinación máxima. Podrás ver el juego de movimientos que es necesario en cada punto. Tobillos, rodillas, cadera... todo juega su papel en el momento adecuado. Se necesita mucha práctica para esto...
La base es, por supuesto la misma que para el carving de talón. Fíjate en este vídeo:
Es muy complicado realizar un carving perfecto durante todo el giro. El carving perfecto es un arte que se logra a lo largo de toda una vida practicando giros. No puedes decir “hoy aprenderé a hacer carving”. Poco a poco y con mucha, mucha práctica.
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